¿Por qué estudiar un Año Académico en el extranjero?

En las últimas décadas, el número de estudiantes españoles que han realizado un Año Académico fuera de España, ya sea en países europeos como Irlanda o Reino Unido, como fuera de Europa, en Estados Unidos o Canadá ha aumentado notablemente, un 14.8% en el curso 2014-2015.

Dicho Año Académico no solo permite que los estudiantes vivan una experiencia inolvidablesino que les permite conocer una nueva cultura, una inmersión completa en el inglés, conocer a gente de muchas nacionalidades, así como descubrir nuevas asignaturas para su futuro profesional y madurar tanto intelectualmente como académicamente.

Estas son algunas de las razones por la que los padres deciden que sus hijos realizan un Año Académico en el extranjero. Los cursos  más demandados son 4º de la ESO y 1º de Bachillerato, ya que es la época ideal para que vayan conociendo a qué les gustaría dedicarse en un futuro cercano.  

Sin embargo, también estudiantes con menos edad, entre los 12-15 años, se lanzan a la aventura de conocer un nuevo país y sumergirse en su lengua y cultura.

A continuación, podréis conocer las experiencias de algunos de nuestros estudiantes:

  • “Al principio es duro, pero al final es una experiencia inolvidable y genial” afirma Débora, quien cursó 2º de la ESO en Irlanda. La estudiante reconoció que al principio es difícil pero que la gente que conoces en destino te hace sentir en casa y la experiencia merece la pena.

    Al igual, su compañera Alicia, quien realizó 4º de la ESO (Transition Year) en Irlanda dice que “no utilizan libros, no hay muchos exámenes y hay días que les enseñan partes prácticas de los estudios”.

  • Los padres también sacan buenas impresiones cuando sus hijos realizan un Año Académico en el extranjero. Lourdes, madre de Alicia, reconoce que ha cumplido sus objetivos cuando decidió que su hija realizara un Año Académico en Irlanda, ya que ha vuelto “más sociable, abierta, madura y valiente”. “Siempre se tienen dudas, pero hay que darles ánimos. Es una gran experiencia para ellos”. Laura, cuyo hijo Daniel estuvo estudiando 1º Bachillerato en Estados Unidos, afirma que a veces piensa que “sabe más lo que hace allí que cuando estaba en España, pues la comunicación es muy fluida con él y la familia anfitriona”. “Está viviendo una experiencia maravillosa”.

La conclusión que hemos obtenido después de nuestros años de experiencia es, emocionalmente, una evolución por parte del alumno tanto en madurez como académicamente, e intelectualmente, una nueva oportunidad para mejorar su expediente académico y ampliar su visión de futuro. Una práctica que cada vez más estudiantes la realizan a lo largo de los años y que proporciona un desarrollo completo para futuras generaciones.

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